A dos meses de haber presentado un reclamo formal ante las autoridades comunales, la organización ambientalista Nuevo Ambiente volvió a encender las alarmas sobre el futuro del Paseo del Bosque. La falta de respuestas por parte del ejecutivo local respecto a la implementación de un plan de manejo ambiental expone una vez más las dificultades institucionales para gestionar de manera integral uno de los espacios públicos más importantes de la región capital. La exigencia no es nueva, pero adquiere urgencia en un contexto de transformación urbana y cambio climático que presiona sobre los escasos pulmones verdes urbanos.
El eje central del reclamo radica en el cumplimiento efectivo de la Ley Provincial N° 13.593, una normativa que declaró al histórico predio como Paisaje Protegido. Dicha legislación reconoce el valor ambiental, paisajístico y cultural del espacio, al tiempo que impone obligaciones concretas a las administraciones públicas para garantizar su preservación a largo plazo. Sin embargo, las entidades defensoras del medio ambiente advierten que, sin una planificación técnica y un diagnóstico actualizado, las intervenciones en el predio quedan libradas a la improvisación y a las urgencias coyunturales.
Un pulmón verde bajo presión ambiental y urbana
Con una superficie que supera las 60 hectáreas, el Paseo del Bosque cumple funciones ecológicas vitales para el casco urbano y sus inmediaciones. Más allá de su valor recreativo y paisajístico, actúa como un regulador térmico natural y una barrera de contención frente a los efectos del polo industrial ubicado en los partidos vecinos de Ensenada y Berisso. Asimismo, su condición de superficie permeable resulta indispensable para la absorción de excedentes hídricos, un factor crítico para mitigar el riesgo de inundaciones en una ciudad que mantiene abiertas heridas profundas vinculadas a su vulnerabilidad climática.
"La falta de planificación y gestión adecuada pone en riesgo un espacio que es patrimonio de todos los platenses", señalaron desde la organización ambientalista tras advertir sobre el deterioro constante del predio.
Desde la perspectiva de los especialistas, la elaboración de un plan de manejo no debe reducirse a un mero trámite administrativo, sino constituirse como una herramienta dinámica que ordene las actividades, los usos y las intervenciones humanas dentro de las más de seis décadas de historia que acumula el parque. El relevamiento del estado de conservación, la protección de la biodiversidad existente y el control de las presiones antrópicas forman parte de un paquete de medidas que, según sostienen las agrupaciones vecinales y técnicas, no requiere de erogaciones presupuestarias extraordinarias, sino de voluntad política y articulación institucional.
El rol de la Universidad y los desafíos de gestión
Ante la falta de avances oficiales, la propuesta elevada a la comuna incluye la convocatoria a diversos actores sociales e institucionales con anclaje en la región. En ese esquema, la participación de las facultades especializadas de la Universidad Nacional de La Plata, como Ciencias Naturales, Humanidades y Ciencias Agrarias y Forestales, aparece como un recurso indispensable para aportar rigor científico y diagnóstico técnico al diseño de las políticas de conservación.
El futuro del principal espacio verde de la ciudad se debate entre la necesidad de un ordenamiento sustentable y la persistencia de prácticas de gestión fragmentadas. Mientras las organizaciones insisten en la urgencia de abrir mesas de diálogo y trabajo conjunto, la administración local enfrenta el desafío de integrar la agenda ambiental en sus prioridades de gestión, garantizando que el patrimonio natural de los platenses no quede relegado frente al avance del cemento y la falta de planificación a mediano plazo.




