El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar el rumbo fiscal de la administración encabezada por Javier Milei, aunque expuso las limitaciones del modelo al recortar de manera significativa sus previsiones de expansión para el país. Durante la presentación de su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, el organismo financiero redujo del 3,5% al 2,1% la estimación de crecimiento del Producto Bruto Interno para el período, un ajuste de magnitud que deja a la economía nacional por debajo del promedio previsto para América Latina y el Caribe. La revisión técnica llega en paralelo a las negociaciones que los funcionarios del área económica mantienen con la cúpula del organismo para destrabar nuevos desembolsos y cumplir con las metas estipuladas en el programa financiero vigente.

La directora gerente de la institución crediticia, Kristalina Georgieva, destacó públicamente la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, y del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, tras un encuentro bilateral donde calificó el superávit fiscal argentino como un ejemplo de disciplina a nivel internacional. Sin embargo, el reconocimiento político convive con un diagnóstico de extrema cautela sobre la evolución de la actividad interna. Los técnicos del organismo identificaron una demanda debilitada y condiciones financieras restrictivas como los principales obstáculos que enfrentan los hogares y las empresas para reactivar el consumo, la inversión y el crédito, en un escenario donde los sectores orientados al mercado doméstico continúan sintiendo el impacto del freno inflacionario y la contracción de los ingresos.

Entre el superávit fiscal y las dudas sobre la reactivación industrial

La discrepancia entre los aplausos al ordenamiento de las cuentas públicas y la desaceleración proyectada pone en evidencia la tensión persistente entre la estabilidad macroeconómica y la recuperación de la economía real. Mientras que los rubros vinculados a la energía y la minería traccionan con fuerza hacia el mercado externo, la industria manufacturera, el comercio minorista y la construcción navegan en la incertidumbre y sufren los efectos de la retracción del gasto. Analistas privados señalan que el sesgo restrictivo del programa oficial, indispensable para consolidar el ancla fiscal, posterga la recuperación del empleo formal y de los salarios reales, variables clave para dinamizar el mercado interno a corto plazo.

En el plano regional, las cifras del organismo multilateral ubican a la Argentina rezagada frente a varios de sus vecinos sudamericanos, proyectando un ritmo de expansión inferior al de naciones como Perú, Brasil y Colombia. Hacia adelante, el cumplimiento de las metas dependerá de la capacidad oficial para sostener el superávit financiero sin profundizar la caída de la actividad, mientras en la agenda financiera local sobreviven las expectativas en torno a la evolución de las reservas internacionales, la brecha cambiaria y la normalización definitiva del acceso al crédito externo para el sector privado y público.