El fútbol de ascenso argentino convive de manera permanente con la controversia y con episodios que logran trascender el paso de los años para instalarse en la memoria colectiva de los hinchas. Una reciente jugada en el torneo de la Primera Nacional despertó comparaciones inevitables y devolvió al centro de la escena un capítulo imborrable para el mundo de Villa San Carlos, vinculado a una de las tardes más tensas que debió atravesar el club de Berisso en su camino hacia la gloria.

Todo comenzó a raíz de un partido disputado entre Godoy Cruz y All Boys, donde una decisión arbitral rectificada tras un prolongado parate y protestas con teléfonos celulares mediante encendió el debate sobre los criterios que se aplican en categorías sin asistencia tecnológica. Aquel episodio hizo que en redes sociales y ámbitos partidarios se recuperara un antecedente que los simpatizantes celestes guardan con precisión quirúrgica: el polémico empate ante Chacarita Juniors el 19 de mayo de 2013, cuando el conjunto ribereño acariciaba el salto de categoría.

La tarde en San Martín que postergó el festejo

En aquella oportunidad, el equipo que era gran animador del campeonato de la Primera B Metropolitana visitaba a un duro rival en busca del triunfo que le asegurara el objetivo de toda la temporada. El trámite fue áspero, disputado metro a metro y con los nervios a flor de piel. En pleno tiempo de descuento, Pablo Vegetti conectó un balón que terminó en el fondo de la red, desatando el delirio de todo el banco visitante y de la parcialidad que había viajado desde la región.

Sin embargo, la alegría duró apenas unos segundos. Tras una notoria y dilatada duda, el asistente Gabriel Morandi levantó su bandera para sancionar una posición adelantada que dejó atónitos a propios y extraños. La jugada se tradujo en la anulación del tanto que valía el campeonato y el encuentro se consumió con un empate 1 a 1 que obligó a estirar la agonía por una fecha más.

"La jugada cambió el cierre de la tarde y dejó una de esas marcas que perduran en el tiempo, especialmente cuando una decisión llega en el tramo final de un partido que podía resolver los objetivos de todo un año"

Aquel desenlace no hizo más que potenciar la épica de una campaña inolvidable que, semanas más tarde, terminó cristalizándose con el histórico ascenso a la Primera B Nacional. Pese a que el final feliz aplacó la bronca inicial, el recuerdo de aquella tarde en San Martín quedó grabado a fuego en el ADN de la institución de Berisso. Hoy, las discusiones arbitrales que sacuden los torneos de ascenso demuestran que ciertos fantasmas y debates reglamentarios nunca terminan de irse del todo.