El futuro del Bioparque municipal volvió a tensionar la agenda pública local luego de que se conociera una iniciativa legislativa orientada a habilitar la privatización o concesión total y parcial de las instalaciones. La respuesta de los trabajadores y de diversas organizaciones socioambientales no tardó en hacerse escuchar en las inmediaciones del histórico predio, donde montaron una radio abierta para visibilizar la situación interna del espacio y rechazar de plano cualquier intento de transferencia a manos privadas. Lejos de reducir el debate a una cuestión administrativa, la protesta puso sobre la mesa las complejas condiciones cotidianas que atraviesan los ejemplares en cautiverio y la necesidad de reorientar las prioridades institucionales.
El eje central del reclamo pasa por la defensa del rol que cumple el personal de planta y los cuidadores especializados, quienes sostienen el funcionamiento diario del lugar frente a lo que consideran un profundo desconocimiento por parte de la dirigencia política. Desde las organizaciones advirtieron que la iniciativa legislativa impulsada por el edil libertario prioriza una lógica de rentabilidad e inversión externa que colisiona directamente con los fines de conservación y preservación que deben regir un espacio de estas características. La discusión sobre el modelo de administración reabre viejas heridas respecto al proceso de reconversión institucional que se transita desde el cierre definitivo del antiguo paseo de animales.
La gestión de la fauna y el debate por la reapertura al público
Durante la jornada de protesta, los referentes del sector expusieron las dificultades operativas que marcan el pulso diario del predio, señalando que la atención de los animales convive con presupuestos ajustados y una estructura edilicia que requiere intervenciones constantes. La muerte de varios ejemplares gerontes en los últimos años marcó un punto de inflexión en la dinámica del lugar, evidenciando las limitaciones propias del cautiverio y la urgencia de destinar mayores recursos a la optimización de los recintos. En este escenario, los trabajadores insistieron en que cualquier discusión sobre el futuro institucional debe contemplar de manera ineludible la experiencia acumulada por quienes conviven a diario con las especies autóctonas y exóticas que aún habitan el lugar.
Mientras se multiplican los cruces en torno a la conveniencia o no de abrir el juego a capitales privados para sanear la infraestructura y el mantenimiento, el horizonte de una futura reapertura paulatina a la comunidad sigue condicionado por definiciones de carácter político y presupuestario. Desde el sector trabajador advierten que las urgencias coyunturales de la administración municipal suelen relegar las demandas prioritarias de la fauna, instalando un debate de fondo sobre el modelo de ciudad que se pretende para los espacios públicos. Con posturas enfrentadas entre el bloque legislativo impulsor de la concesión y las bases que defienden el carácter estatal y conservacionista, el conflicto promete escalar en el Concejo Deliberante durante las próximas semanas.




