La estrategia financiera implementada sobre las reservas internacionales dejó un saldo marcadamente negativo para las cuentas públicas, en medio de un escenario de extrema fragilidad cambiaria y negociaciones abiertas con organismos internacionales. Informes recientes de auditoría pusieron bajo la lupa operaciones especulativas con derivados financieros que arrojaron pérdidas por un total de 1.023 millones de dólares, equivalentes a un impacto multimillonario en moneda local.
El mecanismo utilizado por la entidad que conduce Santiago Bausili no implicó la enajenación del oro físico depositado en las arcas oficiales. En su lugar, la autoridad monetaria empleó sus reservas de metal precioso como activo subyacente para suscribir contratos de derivados liquidables en dólares. La apuesta consistía en proyectar la trayectoria futura del precio del oro en las plazas bursátiles internacionales, un pronóstico que terminó por desacoplarse de la realidad del mercado. Al cerrarse las posiciones estipuladas, el saldo devino desfavorable y la institución debió cubrir la diferencia con divisas propias.
El rojo financiero se compone de dos factores determinantes. Por un lado, unos 960 millones de dólares correspondieron al resultado neto de las opciones operadas. Por otro, se contabilizaron más de 62 millones de dólares en concepto de primas pagadas para sostener dichos instrumentos. Esta sangría de reservas convive paradójicamente con la valorización contable del stock físico de oro, que acumuló ganancias nominales impulsadas tanto por el incremento global de la cotización del metal como por adquisiciones heredadas de administraciones económicas previas.
La lupa de la AGN sobre el traslado físico de reservas hacia Europa
El frente judicial y administrativo para la autoridad monetaria se amplía a la par que avanzan las revisiones técnicas. En paralelo al quebranto por derivados, una segunda línea de investigación abierta por la Auditoría General de la Nación se centra en el polémico envío de reservas de oro físico fuera de las fronteras nacionales. De acuerdo con los elementos recopilados por los inspectores, parte de los lingotes fue trasladada con destino al Banco de Pagos Internacionales en Suiza, una operatoria que ahora motiva requerimientos formales para esclarecer el respaldo legal, los costos logísticos y las condiciones operativas de dicha transferencia.
Mientras el Palacio de Hacienda intenta sostener las metas fiscales y acumular divisas para calmar las expectativas del mercado cambiario, las revelaciones sobre la gestión de los activos extranjeros vuelven a encender debates en el plano político y legislativo. Los antecedentes de estas operaciones financieras y la transparencia en el manejo de las reservas del Banco Central se transforman así en ejes centrales de discusión para las próximas semanas, en un contexto donde cada movimiento sobre los activos soberanos es seguido de cerca por acreedores y analistas económicos.




