El economista Demian Reidel salió a respaldar la investigación académica que lleva adelante junto al presidente Javier Milei con el objetivo declarado de competir por el máximo galardón de la economía mundial. Las declaraciones surgieron luego de que la Academia Sueca anunciara a los ganadores de la disciplina, un escenario que reavivó el debate en torno al documento teórico que el mandatario presentó en su paso por el Foro de Davos bajo la premisa de que las normativas estatales frenan la expansión productiva global.
A través de sus redes sociales, Reidel minimizó las críticas recibidas por los sectores académicos y políticos tras no alcanzar el galardón en esta edición, y ratificó la continuidad del proyecto editorial.
No sé si algún día vamos a ganar el Nobel. Pero vamos a intentarlo. Me causan mucha gracia los que dicen que no haber ganado el Nobel de Economía fue un fracaso. Primero, ni siquiera terminamos el paper. Como dijo Javier, todavía no lo merecemos. Todavía, expresó el exasesor presidencial al defender la iniciativa que busca reescribir parte de la teoría económica contemporánea.
Una tesis enfocada en la gran escala y las tecnológicas
El núcleo de la investigación teórica se centra en cuestionar los denominados rendimientos crecientes a escala y su vinculación directa con las estructuras monopólicas. Desde la perspectiva oficial, la intervención de los Estados a través de normativas estrictas o controles ex ante sobre las grandes corporaciones atenta contra la viabilidad de los proyectos productivos de mayor envergadura, especialmente en sectores dinámicos como el desarrollo de inteligencia artificial y la infraestructura de grandes plataformas digitales.
La postura sintoniza con los intereses de las firmas tecnológicas globales que reclaman menores cargas regulatorias para acelerar la innovación. En paralelo, el gabinete económico busca alinear la agenda interna con estas premisas mediante incentivos orientados a la radicación de centros de datos y proyectos tecnológicos de alto impacto, mientras conviven con advertencias internacionales sobre el impacto laboral que la automatización podría provocar en el mercado de trabajo en el mediano plazo.




