En medio de un escenario político marcado por la tensión constante entre los jefes comunales y la administración central, el intendente del municipio bonaerense de La Matanza, Fernando Espinoza, logró retener este miércoles la presidencia de la Federación Argentina de Municipios (FAM). La renovación de autoridades se concretó en la sede que la entidad posee sobre la calle Cerrito, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se congregaron intendentas e intendentes de diversos puntos del país en un cónclave que transcurrió sin mayores sobresaltos ni postulaciones alternativas.
Pese a los rumores previos y a los movimientos subterráneos que sectores internos del kirchnerismo, como La Cámpora, habían insinuado semanas atrás —con incursiones mediáticas que amagaban con disputar la conducción—, el armado final no encontró resistencia explícita. De este modo, Espinoza continuará al frente de un organismo que nuclea a más de 500 jefes comunales y que históricamente ha funcionado como un espacio clave de articulación política y territorial para el peronismo, especialmente en su ala bonaerense alineada con la estrategia del gobernador Axel Kicillof de cara al armado nacional.
Un reclamo unificado por la economía y el freno a los fondos
Tras la asamblea, la conducción de la FAM difundió un documento con fuertes cuestionamientos a la gestión del presidente Javier Milei, en el que exigieron una rectificación inmediata de las medidas macroeconómicas y solicitaron formalmente una audiencia con el Poder Ejecutivo. Los alcaldes advirtieron sobre las consecuencias directas que el freno a la obra pública, la caída del consumo y la contracción generalizada de la actividad generan sobre los servicios esenciales que prestan los gobiernos locales, convertidos según remarcaron en la primera trinchera de asistencia social.
“Los municipios de todo el país se convirtieron en la primera barrera de contención, atendiendo las crecientes demandas de la población frente al deterioro de las condiciones de vida. Es en cada gobierno local desde donde estamos empujando la unidad para frenar esta escalada de injusticia social”, sostuvo Espinoza durante el cierre del cónclave.
El trasfondo político de la continuidad al frente de la FAM también contempla amenazas normativas impulsadas desde el oficialismo nacional. La entidad se encuentra en la mira del paquete de reformas desregulatorias impulsado por el ministro Federico Sturzenegger, particularmente a través de la denominada ley Hojarasca. Con media sanción en el Congreso, la iniciativa apunta a eliminar decenas de normas consideradas obsoletas, un proceso que en su letra chica contempla dejar sin financiamiento estatal a la organización de intendentes, un recurso clave para su funcionamiento administrativo y su peso político en el tablero federal.




