La administración rionegrina avanzó en la contratación de un préstamo internacional por ochenta millones de dólares junto al Banco Interamericano de Desarrollo, destinado formalmente al Programa de Desarrollo Productivo Rural. Sin embargo, la letra chica del proyecto desató una intensa controversia política al comprobarse que una parte sustancial de los desembolsos se orientará a la construcción de infraestructura eléctrica en un área de producción agropecuaria donde inversores privados, incluidos familiares directos del exmandatario Mauricio Macri, adquirieron extensiones de tierra durante los últimos meses. La operación financiera compromete a la provincia a largo plazo mediante condiciones de amortización extendidas y tasas basadas en indicadores internacionales, trasladando el costo del repago al conjunto de la ciudadanía mientras un sector privado específico se prepara para capitalizar una reducción drástica en sus costos operativos.
El núcleo de la discusión radica en la asignación de recursos públicos hacia regiones productivas particulares en un contexto donde distintos sectores de la comunidad reclaman atención prioritaria en materia de servicios básicos e infraestructura urbana. La obra proyectada contempla decenas de kilómetros de tendido en media tensión y centros de transformación orientados a viabilizar sistemas de riego presurizado y bombeo eléctrico. De acuerdo con las proyecciones oficiales, esta intervención permitirá abatir significativamente los costos energéticos por hectárea, transformando tierras de ganadería extensiva tradicional en explotaciones agrícolas de alta rentabilidad. La falta de un mecanismo transparente de recupero de esa inversión por parte del Estado genera interrogantes sobre la equidad distributiva de un endeudamiento que excederá con creces el mandato institucional de las autoridades actuales.
Un entramado de adquisiciones privadas bajo la lupa legislativa
La coincidencia territorial entre los trazos de la nueva red eléctrica y la ubicación de establecimientos rurales adquiridos recientemente por sociedades vinculadas a la familia Macri movilizó a bloques opositores en la Legislatura provincial. Diversos referentes parlamentarios exigieron la publicación detallada de las planillas catastrales, la identificación precisa de los titulares beneficiados y el desglose de las transferencias de tierras registradas en la región. Aunque las autoridades provinciales defienden la iniciativa argumentando un incremento genuino en la competitividad exportadora y la generación de empleo genuino, los cuestionamientos apuntan a la ausencia de cláusulas específicas que obliguen a los grandes propietarios a reintegrar total o parcialmente el capital invertido por el erario público. Mientras el debate continúa su curso institucional, persiste la demanda ciudadana de conocer el impacto real de estas decisiones financieras sobre las cuentas públicas y las prioridades de desarrollo regional.




