Un total de 690 jueces y juezas de todo el país definirán este jueves la integración de sus cuatro representantes en el Consejo de la Magistratura, el organismo constitucional encargado tanto de la selección de magistrados como de su eventual remoción y disciplina. La compulsa electoral pone en juego el equilibrio de poder dentro de la estructura judicial y enfrenta a sectores tradicionales con agrupaciones de perfil progresista que concurren fragmentadas a las urnas, marcando un escenario de alta tensión institucional y negociaciones soterradas.
El proceso electoral moviliza a la familia judicial en un contexto marcado por debates abiertos sobre la independencia de los tribunales, la morosidad en la cobertura de vacantes y los persistentes intentos de traspaso de fueros hacia la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Con la utilización del sistema D'Hondt y criterios de paridad de género y representación federal, los comicios se estructuran mediante una urna central en el edificio de la calle Libertad y terminales de votación en las distintas cámaras federales del interior, además del sistema de sufragio postal habilitado para aquellos magistrados alejados de los centros urbanos principales.
Las fuerzas en disputa y el peso de las corporaciones
Por el sector conservador, la lista Bordó postula en primer término al juez civil Marcelo Gallo Tagle, expresidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional. Este espacio, hegemónico en la conducción de la entidad gremial de los jueces desde 2002, busca retener las dos bancas que actualmente posee en el cuerpo. La plataforma de la Bordó enfatiza la defensa de la intangibilidad de la justicia nacional frente al traspaso jurisdiccional y nuclea a jueces que han intervenido en expedientes de alto voltaje político, consolidando una postura tradicionalista respecto de la administración de justicia.
En la vereda opuesta, la histórica lista Celeste concurre dividida tras fracasar en la búsqueda de un candidato de consenso. Por un lado, el juez Walter Venditti encabeza una de las facciones con apoyo de sectores moderados, mientras que la camarista laboral Gabriela Vázquez lidera la otra vertiente acompañada por el juez federal de La Plata, Alejo Ramos Padilla. La fractura expone un reclamo interno de las bases por democratizar la toma de decisiones frente a la clásica lógica de cúpulas. Vázquez ha puesto el acento en la necesidad de dotar de autonomía financiera al Consejo mediante una nueva ley de presupuesto y en evitar el silencio corporativo ante medidas que vulneran la carrera judicial.
En tanto, la lista Compromiso Judicial, encabezada por el magistrado federal Juan Manuel Culotta, aspira a consolidar el segundo lugar obtenido en los comicios anteriores y retener su representación. Este espacio ha mantenido canales de diálogo aceitados con el Ministerio de Justicia para destrabar expedientes de designación y prioriza la profundización de los concursos anticipados como herramienta para mitigar la congestión crónica de tribunales vacantes en el mapa federal.
El resultado de estos comicios no solo determinará la correlación de fuerzas numéricas en el plenario del organismo encargado de administrar el presupuesto del Poder Judicial, sino que condicionará la agenda de los próximos años en materia de concursos, jury de enjuiciamiento y el vínculo institucional con el Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional.




