La economía atraviesa una etapa de profundas divergencias donde los indicadores oficiales marcan una convivencia compleja entre la contracción del mercado interno y la penetración de bienes extranjeros. Durante la habitual conferencia de prensa brindada en la Gobernación, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, expuso una serie de estadísticas que exponen los contrastes del consumo actual en el territorio provincial y el impacto directo sobre el entramado productivo local.
El análisis sectorial refleja que la actividad económica mantiene una tendencia contractiva sostenida. Por un lado, los patentamientos de vehículos registraron una baja interanual del 11,4% en septiembre y acumulan una retracción del 13% en lo que va del año. Sin embargo, el dato político y productivo pasa por el origen de esas unidades: el 69% de los automóviles patentados en el período analizado fueron importados. Esta dinámica golpea de lleno a la industria automotriz nacional, con epicentro en suelo bonaerense, que debe competir en desventaja frente a los productos fabricados en el exterior en un contexto de caída generalizada de la demanda.
Las claves de la medida
La radiografía social se completa al observar el comportamiento del consumo masivo y los rubros esenciales de la canasta familiar, donde las familias ajustan sus compras cotidianas para hacer frente a la pérdida de poder adquisitivo:
- Retroceso alimentario: El consumo de lácteos volvió a caer en los hogares, registrando bajas tanto en la medición por litros de leche equivalente como en el volumen total de productos comercializados.
- Destrucción de empleo: Desde diciembre de 2023 se perdieron más de 86.500 puestos de trabajo en la industria y más de 44.600 en el sector de la construcción en todo el país.
- Desigualdad sectorial: Mientras actividades como la minería y la intermediación financiera muestran leves repuntes estadísticos, continúan expulsando mano de obra calificada.
- Bienes suntuarios: Los vehículos importados más accesibles del mercado local se ubican en torno a los 26 millones de pesos, evidenciando una brecha inocultable frente a la contracción del consumo básico.
Desde la administración provincial advierten que estas cifras demuestran que la recesión se consolida mes a mes sin encontrar un piso firme de recuperación. La combinación de caída en la industria textil, retrocesos en la actividad fabril acumulada y menor demanda de alimentos configura un escenario de alerta para las PyMEs y los trabajadores de la región.




