El tejido económico de La Plata y su área de influencia transita un prolongado período de estancamiento que ya lleva una década y amenaza con profundizarse en el corto plazo. Un riguroso estudio difundido en las últimas horas pone cifras concretas al retroceso productivo de la Región Capital, un conglomerado que integran también Berisso, Ensenada, Brandsen, Magdalena y Punta Indio. Lejos de mostrar la dinámica esperada para el principal centro administrativo y educativo de la provincia de Buenos Aires, los números señalan que el Valor Agregado Bruto platense avanzó un magro 0,3 por ciento entre 2016 y 2025, un desempeño que la relegó al puesto 85 entre los 135 municipios del territorio bonaerense.
Esta cifra adquiere una dimensión aún mayor al considerar que La Plata concentra aproximadamente el 69 por ciento del Valor Agregado Bruto de toda la región. El comportamiento económico local arrastra al conjunto regional, que en la última década registró una caída global del 0,82 por ciento. Sin embargo, el análisis temporal permite observar un agravamiento reciente: mientras el balance de los diez años muestra un amesetamiento general, el período comprendido entre 2023 y 2025 exhibe una contracción directa del 2,5 por ciento para el caso platense y del 1,5 por ciento para el total regional, golpeado principalmente por el desplome de actividades clave como el comercio, la construcción y los servicios educativos.
Una estructura en mutación y la disparidad entre distritos
La transformación de la matriz productiva regional muestra cómo los servicios ganaron terreno al pasar del 41,6 por ciento en 2016 al 43 por ciento en 2025, mientras que la industria manufacturera redujo su participación del 28,5 al 26,4 por ciento. Dentro de este esquema, cadenas vitales como el comercio, la educación y la salud representan más del 46 por ciento del producto regional. Sectores vinculados a la salud, el turismo y las finanzas lograron amortiguar en parte el impacto negativo, contrapuestos al desplome de la construcción, que cayó un 10,2 por ciento en la década, y a la fuerte contracción de la industria automotriz, autopartista y siderúrgica en los distritos vecinos.
El panorama regional revela asimetrías profundas entre los municipios que la componen. Mientras Ensenada mostró un repunte reciente impulsado por el sector de hidrocarburos y distritos como Punta Indio y Magdalena lideraron el crecimiento acumulado, Berisso profundizó su retroceso con una caída del 6,6 por ciento en los últimos dos años. Para La Plata, el desafío excede una coyuntura desfavorable y se vincula con la pérdida de competitividad de sus cadenas productivas frente al promedio provincial. Con una economía fuertemente anclada en el empleo público, el consumo minorista y los servicios universitarios, la región enfrenta la urgencia de reactivar su dinamismo para transformar la diversidad estructural en un motor genuino de desarrollo y empleo.




