La estructura de la administración central experimentó un nuevo movimiento imprevisto luego de que el Ministerio de Salud oficializara la designación de Diego Masaragian al frente de la Secretaría Nacional de Discapacidad. La modificación responde a una contingencia de fuerza mayor, originada tras el grave accidente en motocicleta que sufrió el designado original, Pablo Di Liscia, un dirigente con trayectoria en el PRO bonaerense y ex titular del IOMA durante la gestión provincial de María Eugenia Vidal. Di Liscia había sido nombrado a finales de septiembre, pero las lesiones sufridas le impidieron tomar posesión efectiva de las oficinas y ejercer sus funciones, lo que obligó a las autoridades del Poder Ejecutivo a buscar un reemplazo inmediato para evitar la parálisis operativa en un área altamente sensible.
Masaragian arriba a esta posición tras desempeñarse como administrador nacional de Establecimientos de Salud, un rol que asumió a mediados de 2025 y desde el cual controlaba el funcionamiento de hospitales nacionales de referencia como el Posadas, el Baldomero Sommer, el Ramón Carrillo y el Laura Bonaparte, además del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur. Con una carrera orientada firmemente hacia la gestión sanitaria y la administración de servicios asistenciales, su perfil combina el conocimiento de la burocracia estatal con la experiencia en la coordinación de grandes centros de atención médica. Su paso previo por la Dirección Nacional de Gestión de Servicios Asistenciales le otorga un antecedente directo en la órbita de la cartera sanitaria que ahora encabeza la supervisión general de sus nuevas responsabilidades.
Un área marcada por la inestabilidad y los conflictos presupuestarios
La llegada de Masaragian ocurre en un contexto de marcada inestabilidad institucional dentro de la Secretaría, caracterizada por una sucesión constante de nombres en la cúpula directiva. Meses atrás, Diego Spagnuolo debió dejar su cargo en medio de un escándalo político desatado por la filtración de grabaciones que derivaron en presentaciones judiciales. Posteriormente, la conducción quedó de manera transitoria en manos de Alejandro Vilches, cuya salida pavimentó el efímero paso de Di Liscia que se vio truncado por el siniestro vial. Esta rotación permanente de funcionarios se da en simultáneo con un escenario de alta tensión social y administrativa, atravesado por los recortes presupuestarios, las revisiones masivas de pensiones no contributivas y los recurrentes reclamos de las organizaciones sociales y prestadores de salud por demoras en los pagos y la actualización de los aranceles.
Desde la cartera sanitaria nacional indicaron que la nueva gestión mantendrá el foco en la profundización de los procesos de auditoría, la optimización de los recursos públicos disponibles y la fiscalización de las prestaciones destinadas a las personas con discapacidad. No obstante, las asociaciones que nuclean a pacientes y profesionales advierten sobre el impacto acumulado que generan los sucesivos cambios de conducción en la implementación de políticas públicas de largo plazo. Con el nombramiento de Masaragian ya publicado en el Boletín Oficial, el desafío central de la nueva administración consistirá en estabilizar el funcionamiento interno de la secretaría y dar respuestas concretas a un universo de beneficiarios que atraviesa un período de profunda incertidumbre prestacional y económica.




