La escena se repite con una frecuencia que agota la paciencia de quienes habitan la zona norte del Partido. En la traza de la calle 483, entre las arterias 28 y 29 de la localidad de Gonnet, una importante pérdida de agua potable mantiene en vilo a los frentistas, quienes denuncian que la avería lleva varios días activa sin que ninguna cuadrilla se acerque a brindar una solución definitiva. El persistente flujo de agua no solo genera charcos permanentes y un lodazal que entorpece la vida cotidiana, sino que también pone en evidencia la fragilidad de la infraestructura sanitaria en los barrios periféricos de la región.
El impacto de esta falla va mucho más allá de la molestia visual o la dificultad para cruzar la calle a pie. Los residentes advierten que el caudal constante debilita la estructura del pavimento, lo que a mediano plazo suele traducirse en baches profundos y hundimientos peligrosos tanto para vehículos particulares como para el transporte público. Además, el desperdicio continuo de miles de litros de agua potable golpea de lleno en una época donde los reclamos por baja presión se multiplican en distintos puntos de La Plata, Berisso y Ensenada, evidenciando una brecha cada vez mayor entre las necesidades cotidianas de los usuarios y la capacidad de respuesta operativa de las empresas prestatarias del servicio.
La burocracia de los reclamos frente a la urgencia en las calles
Ante este escenario, las familias afectadas intentaron encauzar sus demandas a través de los canales formales provistos por la prestataria del servicio, aunque hasta el momento la respuesta oficial brilla por su ausencia. La falta de un mantenimiento preventivo adecuado y la demora sistemática en la atención de roturas domiciliarias o de red menor suelen obligar a los vecinos a visibilizar los problemas mediante la exposición pública. En muchos casos, las filtraciones subterráneas no reparadas a tiempo terminan socavando los cimientos de las veredas y dañando las conexiones internas de las viviendas linderas, multiplicando los costos y los dolores de cabeza para los propietarios. Mientras aguardan que una cuadrilla municipal o de la empresa responsable se constituya en el lugar para realizar las tareas de bacheo y sellado del caño dañado, los habitantes de Gonnet insisten en que la situación llegó a un límite insostenible y exigen respuestas concretas que pongan fin al derroche en la vía pública.




