La histórica postal recreativa del Paseo del Bosque atraviesa horas de máxima incertidumbre institucional y social. Un sector clave de la actividad comercial y lúdica emplazada en el pulmón verde platense expresó su rotundo rechazo a la orden de desalojo dispuesta por la administración que encabeza el intendente Julio Alak. A través de un comunicado público que elevó el tono de la discusión política, los puesteros y operadores de los juegos infantiles advirtieron que la decisión pone en riesgo directo el sustento cotidiano de decenas de hogares de la región.

El malestar se profundizó en las últimas horas tras recibir la exigencia formal de desmantelar las estructuras. Desde el sector afectado señalaron que la disposición se ejecutó de forma unilateral, sin instancias previas de diálogo institucional y con un margen de acción sumamente acotado. En contraposición a los argumentos esgrimidos desde la comuna sobre el ordenamiento urbano y la recuperación del espacio público, los trabajadores enfatizaron el rol social que cumple su actividad en el entramado comunitario de la ciudad.

Inversiones propias y el debate por la seguridad en el predio

Uno de los ejes argumentales de la protesta gira en torno al estado histórico del sector y las erogaciones económicas realizadas por los propios permisionarios para garantizar condiciones mínimas de habitabilidad y cuidado. Según precisaron, durante los últimos años destinaron recursos propios para dotar al área de sistemas de iluminación artificial y reforzar la vigilancia nocturna, elementos que, según su perspectiva, redujeron drásticamente los episodios vandálicos y brindaron mayor previsibilidad a las familias que concurren masivamente durante los fines de semana.

El Bosque es un espacio público utilizado habitualmente por la comunidad, y nuestra presencia jamás representó una usurpación, sino un motor de vida, trabajo y resguardo para la zona.

Asimismo, el sector apuntó con dureza contra el perfil político de la medida adoptada por el Ejecutivo local. En un tramo de la misiva difundida, los manifestantes cuestionaron la consonancia entre las directrices de gestión y las banderas históricas del movimiento nacional justicialista, apelando a conceptos como la justicia social y la defensa de los puestos obreros frente al ajuste o la reconfiguración inconsulta del espacio urbano.

Un escenario abierto con final incierto en la agenda local

La disputa abre un nuevo flanco de fricción entre la intendencia y los sectores de la economía informal o de subsistencia, un fenómeno que se multiplica en el casco urbano y las periferias ante la contracción del consumo y la pérdida del poder adquisitivo. Para las cuarenta familias que dependen exclusivamente de la recaudación diaria de los atractivos mecánicos y recreativos, la relocalización o el cese definitivo de actividades representa un golpe financiero de difícil absorción en el corto plazo.

Mientras se multiplican las gestiones gremiales y los contactos informales para destrabar el conflicto, desde el sector ratificaron que endurecerán las medidas de protesta si no se abre una mesa formal de negociación con las autoridades comunales. El futuro del tradicional espacio verde se convirtió así en el epicentro de una puja donde convergen el ordenamiento urbanístico, la preservación del patrimonio forestal y la urgencia de contención laboral en el partido de La Plata.