La Cámara Alta se convirtió este martes en el escenario de un nuevo cruce que desnuda las tensiones internas en el oficialismo, luego de que la Comisión de Acuerdos pusiera sobre la mesa el pliego de la fiscal Susana Pernas. La discusión trascendió el ámbito judicial para transformarse en un duelo político directo cuando la senadora y referente del espacio, Patricia Bullrich, cuestionó duramente a la candidata propuesta por el Poder Ejecutivo por sus antecedentes en el caso que tuvo como protagonista al policía Luis Chocobar, condenado tras disparar contra un delincuente en el barrio porteño de La Boca durante la gestión macrista.
Durante el plenario, que se desarrolló en medio de cortocircuitos por la vacante dejada tras el fallecimiento del senador Juan Carlos Pagotto, Bullrich interpeló a la postulante y puso en duda su criterio respecto al accionar policial. Los cortocircuitos no tardaron en multiplicarse al interior del bloque, donde legisladores cercanos a la conducción confirmaron que la postulación generó rechazo no solo en la expresidenta de la cartera de Seguridad, sino también entre varios integrantes de la bancada que anticiparon su negativa a estampar la firma necesaria para emitir dictamen, dejando el futuro del expediente en un cono de sombra institucional.
Un tablero legislativo marcado por la desconfianza y los armados de poder
El trasfondo de esta disputa revela capas más profundas en la dinámica de poder que vincula a los ministerios del Ejecutivo con la conducción parlamentaria. Fuentes con acceso directo al despacho de la presidencia del cuerpo legislativo deslizaron que la inclusión de Pernas en las ternas remitidas a la cámara alta podría obedecer a tensiones irresueltas entre la estructura que comanda la exministra de Seguridad y el círculo de máxima confianza de la Casa Rosada, encabezado por la secretaria general Karina Milei. La falta de articulación previa dejó expuesta a la bancada ante un nombramiento sensible, lo que obligó a improvisar posturas en plena sesión plenaria.
A la par de la discusión sobre el pliego judicial, la reunión estuvo atravesada por la controversia en torno a la sucesión en la presidencia de la propia comisión. Los intentos por ubicar a figuras afines al ala presidencial tropezaron con la resistencia de sectores que reclamaban mayor mesura institucional tras el deceso de Pagotto. Sin los consensos básicos necesarios ni la presencia de legisladores aliados clave, la sesión concluyó sin la designación de nuevas autoridades, consolidando un escenario de parálisis y desacuerdos que promete extenderse en las próximas semanas mientras el oficialismo intenta ordenar su tropa en el Congreso.




