Una fuerte disputa interna sacudió este martes al interbloque oficialista en la Cámara Alta, cuando la senadora Patricia Bullrich protagonizó una abierta resistencia en la Comisión de Acuerdos. En una jornada marcada por la falta de cuórum y los cruces de alineamientos políticos, la exministra de Seguridad rechazó de plano el pliego de la fiscal Susana Pernas y maniobró para impedir la asunción de la neuquina Nadia Márquez, la candidata impulsada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, para liderar ese estratégico espacio legislativo.
El foco de la confrontación se encendió cuando la referente libertaria cuestionó duramente los antecedentes de Pernas, postulada para continuar en los Tribunales Orales de Menores. Bullrich fundamentó su negativa en la actuación que tuvo la funcionaria judicial durante el juicio contra el expolicía Luis Chocobar, a quien había pedido condenar tras el trágico episodio registrado en La Boca. Lejos de matizar su postura, la legisladora expuso sus diferencias ideológicas en plena audiencia y abrió un debate áspero sobre los límites de la fuerza pública frente al delito.
Yo pregunto: en la Argentina, frente a un delincuente que estaba cometiendo un delito, le dan una pena a Chocobar, le manchan su carrera cuando él había actuado. Mi pregunta es: usted, como fiscal de menores, ¿a quién defiende? ¿Entiende el rol de la Policía cuando es acusado por su acción?
La respuesta de la magistrada no tardó en llegar en el mismo recinto, donde defendió el temperamento adoptado en aquella causa y sostuvo que el accionar policial excedió los protocolos vigentes. Este cruce de argumentos reavivó una discusión histórica en el arco político nacional sobre la doctrina de seguridad, la legítima defensa y las garantías procesales, situando nuevamente el caso Chocobar en el centro de la escena parlamentaria.
La disputa por el control de la Comisión de Acuerdos
Más allá del debate conceptual, la maniobra de Bullrich dejó al descubierto una pelea subterránea por el manejo de los resortes institucionales del Senado. La vacante en la presidencia de la comisión se produjo tras el reciente fallecimiento del legislador riojano Juan Carlos Pagotto, un hombre de confianza de la Casa Rosada que había conducido el cuerpo durante los primeros años de gestión. Karina Milei pretendía ungir de inmediato a Nadia Márquez para blindar el control sobre los pliegos de jueces, fiscales y ascensos militares que deben pasar por el filtro legislativo.
Sin embargo, la jugada oficialista tropezó con la resistencia interna. Ante la falta de acuerdos formales y las ausencias de peso en el recinto, la propia Bullrich terminó por ceder de manera temporal la conducción de la reunión al representante misionero Carlos Arce, bloqueando temporalmente los planes del ala purista del oficialismo. En los pasillos del Congreso reconocen que la pulseada continuará en la próxima convocatoria, donde el sector que responde a la hermana del Presidente insistirá en formalizar la designación de Márquez, a pesar de las objeciones planteadas por los sectores aliados que buscan mayor protagonismo en la toma de decisiones.




