La comunidad de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) volverá a protagonizar una masiva demostración de fuerza en las calles del casco urbano. En el marco de un plan de lucha que no da tregua, docentes, nodocentes y estudiantes confluirán en una tradicional marcha de antorchas para visibilizar el profundo malestar que atraviesa a la institución frente al ahogamiento presupuestario y la pérdida salarial acumulada en los últimos meses. La convocatoria fue fijada para las 17 frente al edificio del Rectorado, ubicado en la avenida 7 entre 47 y 48, un punto neurálgico que suele transformarse en el epicentro de los reclamos gremiales y académicos de la región.

Esta movilización llega precedida por una escalada en los niveles de confrontación sindical y estudiantil, marcada por sucesivas medidas de fuerza y asambleas en las diferentes unidades académicas. La protesta coincide con un cese de actividades dispuesto por los trabajadores nodocentes, quienes decidieron paralizar sus tareas sin concurrencia a los lugares de trabajo, mientras que el sector docente arrastra el desgaste de un conflicto que exige una recomposición urgente para frenar la licuración de los haberes. Por su parte, los centros de estudiantes nucleados en la Federación Universitaria local suman a la plataforma de reclamos la necesidad de ampliar las partidas destinadas a las becas de ayuda socioeconómica, un pilar fundamental para evitar la deserción de miles de jóvenes que ven amenazada su continuidad académica ante el encarecimiento general del costo de vida.

Un reclamo unificado que pone bajo la lupa el funcionamiento del sistema científico

Lejos de tratarse de demandas aisladas, la confluencia de los tres estamentos universitarios refleja la magnitud de una crisis que impacta de lleno en el corazón de la capital bonaerense. La UNLP no es únicamente un espacio de cursada, sino un motor productivo, científico y social que sostiene hospitales, colegios secundarios, comedores y decenas de centros de investigación donde se desarrollan proyectos estratégicos para el país. La exigencia de fondos para funcionamiento y recursos destinados a ciencia y tecnología se convirtió en el denominador común de una comunidad que advierte sobre la inviabilidad de sostener las puertas abiertas en las condiciones actuales. Los sindicatos recuerdan que la pérdida de poder adquisitivo desde el inicio del ciclo de ajustes golpea tanto a los profesores adjuntos y titulares como al personal administrativo y de servicios generales, generando un escenario de precarización inédito en los últimos años.

La marcha de antorchas cumple también una función estratégica en el calendario político de las organizaciones gremiales y estudiantiles. Funciona como un eslabón previo y preparatorio de gran visibilidad rumbo a la próxima convocatoria de carácter nacional que sacudirá nuevamente las principales ciudades del país. La capacidad de movilización que demuestre la UNLP en las diagonales platenses servirá como termómetro para medir el grado de adhesión social que concuerda con la defensa de la educación pública. Mientras las autoridades universitarias intentan administrar presupuestos reconducidos y tarifas en alza, la calle vuelve a configurarse como el único espacio donde los distintos sectores logran articular una respuesta contundente frente a un panorama económico que continúa sin ofrecer certezas a corto plazo.