La disputa entre las administraciones locales y el Poder Ejecutivo nacional por la presión tributaria sumó un nuevo capítulo de alto voltaje político, luego de que el jefe comunal de San Nicolás, Santiago Passaglia, formalizara una propuesta directa al Palacio de Hacienda. La jugada surge como respuesta al reclamo que el presidente Javier Milei había realizado ante los principales referentes del sector empresario, donde instaba a los municipios a revisar y disminuir las tasas comunales que gravan la actividad comercial y productiva.

A través de una misiva enviada al ministro de Economía, Luis Caputo, y difundida en plataformas digitales, el intendente estructuró su planteo bajo la consigna de reciprocidad impositiva. La iniciativa busca articular una reducción simultánea de gabelas en ambos extremos del Estado, interpelando la arquitectura fiscal vigente que castiga tanto las finanzas públicas de los gobiernos locales como la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas.

Un engranaje impositivo bajo la lupa del costo operativo municipal

Para respaldar la viabilidad de la medida, el mandatario comunal expuso la carga que representa el tributo al valor agregado sobre los insumos y servicios esenciales que adquiere el Estado municipal. Al ejecutar labores de infraestructura urbana, tales como pavimentación, adquisición de luminarias o contratación de maquinaria, las arcas locales afrontan el impacto del gravamen nacional, encareciendo de forma directa el costo final de la obra pública.

En su exposición, el jefe comunal señaló que cada adquisición destinada al funcionamiento operativo de la ciudad acarrea el impacto del componente federal, un excedente que, según su perspectiva, termina licuando los recursos destinados a mejorar la calidad de vida de los habitantes. La propuesta apunta a que la administración central resignar esa porción de recaudación sobre compras públicas para habilitar, como contrapartida absoluta, el cese del cobro local que recae sobre la actividad comercial e industrial.

El impacto en el tejido comercial y las pymes

La contrapropuesta del municipio contempla la desaparición de la Tasa de Seguridad e Higiene, un gravamen históricamente resistido por el sector comercial y las industrias radicadas en la región. Los tributos locales suelen constituir una de las principales fuentes de ingresos corrientes para las administraciones municipales, por lo que una supresión de esta magnitud requiere, según los cálculos de la intendencia, una compensación financiera equivalente a través del ahorro generado en las compras exentas de cargas nacionales.

El cruce político pone sobre la mesa la discusión de fondo respecto a la distribución de las responsabilidades fiscales en la Argentina, donde los municipios denuncian afrontar demandas crecientes en materia de seguridad, salud y mantenimiento urbano con herramientas de financiamiento limitadas. La respuesta del equipo económico nacional determinará si la iniciativa se transforma en un antecedente replicable en otros distritos del país o si queda circunscrita a una disputa discursiva en el tablero político.