La Confederación General del Trabajo (CGT) concretará este jueves una nueva movilización hacia el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, con epicentro frente a la Secretaría de Industria, en rechazo al rumbo económico implementado por la administración de Javier Milei. La protesta, que se enmarca en un plan de acción sostenido, lleva como consigna principal la defensa de la producción nacional y busca visibilizar el impacto directo que las políticas de ajuste generan sobre el entramado fabril, la construcción y el comercio minorista.
La convocatoria expone las tensiones latentes dentro de la propia central obrera, donde conviven posturas moderadas y sectores que reclaman medidas de fuerza de mayor envergadura, como un nuevo paro general. Pese a las diferencias tácticas sobre la oportunidad de un cese de actividades a nivel nacional, la conducción sindical optó por articular protestas sectoriales junto a organizaciones sociales y gremios enrolados en la economía popular, consolidando un frente común frente al Ministerio de Economía y las carteras de producción.
Las voces del sindicalismo y el impacto en las fuentes laborales
Desde la cúpula gremial endurecieron el tono discursivo en la antesala de la movilización. El cosecretario general de la CGT, Octavio Argüello, cuestionó con dureza la orientación de la gestión libertaria y vinculó directamente las medidas oficiales con la paralización del aparato productivo.
"Milei es un servil a sus mandantes, los poderes económicos. Todos los días cierran empresas, hay muchos trabajadores que se quedan sin empleo", advirtió el dirigente en declaraciones radiales.
La preocupación sindical encuentra sustento en estadísticas recientes sobre el derrumbe de la actividad comercial y fabril. Informes difundidos por bloques legislativos opositores en la Capital Federal estiman que desde noviembre de 2023 se han registrado miles de bajas de empresas y una caída abrupta en la cantidad de puestos de trabajo formales, un fenómeno que se replica con matices en los cordones industriales del conurbano bonaerense y las principales ciudades del interior del país.
En paralelo, la protesta contará con la participación de figuras díscolas dentro de la estructura cegetista, como Pablo Moyano, quien confirmó su presencia pero insistió en la necesidad de dotar de mayor intensidad a la resistencia gremial y política. La Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) también se sumará a la columna principal, ratificando una alianza estratégica para contener el malestar en los sectores informales y los barrios vulnerables.
Hacia adelante, el calendario de protestas contempla nuevas escalas, incluyendo la movilización universitaria prevista para la próxima semana. Mientras tanto, en los despachos sindicales se debate el momento oportuno para escalar el conflicto a través de medidas de mayor impacto institucional, en un escenario donde la conflictividad social crece al ritmo de la retracción del consumo y la persistente caída del poder adquisitivo.




