La administración bonaerense intensificó las gestiones ante el Gobierno nacional para modificar el esquema de asuetos dispuesto por la visita del papa León XIV. El planteo central apunta a que el martes 10 de noviembre se extienda como jornada no laborable al territorio de la provincia de Buenos Aires, bajo el argumento de que la actual segmentación del calendario oficial profundizará el colapso circulatorio en el Área Metropolitana de Buenos Aires y dejará a una porción masiva de trabajadores sin posibilidad de participar en los eventos centrales previstos en la capital del país.
El esquema delineado por la Casa Rosada estableció el lunes 9 como feriado de alcance nacional, mientras que reservó el asueto del martes 10 exclusivamente para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Córdoba. En paralelo, para suelo bonaerense se fijó el feriado recién para el miércoles 11, fecha en la que el Sumo Pontífice celebrará una misa multitudinaria frente a la Basílica de Luján. Sin embargo, desde el gabinete provincial advierten que esta asimetría desconoce la dinámica productiva y cotidiana del conurbano.
Un engranaje metropolitano en tensión
La preocupación principal se ancla en el movimiento diario de más de un millón de habitantes que cruzan cotidianamente las fronteras entre los distritos bonaerenses y la Capital Federal por motivos laborales y académicos. Durante el martes 10, el cronograma papal contempla un viaje relámpago a Córdoba y un posterior regreso para encabezar una masiva vigilia con jóvenes en el Monumento a los Españoles, ubicado en el barrio porteño de Palermo. Para las autoridades provinciales, mantener la actividad laboral habitual en el conurbano mientras rige la parálisis en CABA provocará un cuello de botella logístico insostenible y un riesgo operativo innecesario en materia de seguridad vial y urbana.
En simultáneo, el Ejecutivo provincial avanza con la diagramación de los operativos de contingencia tomando como referencia directa el saldo organizativo que dejó la última Peregrinación Juvenil a Luján. Aquella movilización, que reunió a contingentes masivos de fieles y derivó en decenas de atenciones sanitarias, funcionó como un ensayo general para calibrar la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad y el sistema sanitario en rutas y accesos estratégicos. Con la mira puesta en el feriado definitivo del miércoles 11, la Provincia sostiene que la flexibilización del día previo resulta indispensable para ordenar el flujo vehicular y garantizar que los fieles puedan desplazarse sin sobresaltos hacia los puntos de concentración habilitados.




