La reciente exhibición de un misil balístico intercontinental por parte de Corea del Norte volvió a colocar bajo el microscopio de los especialistas en defensa la capacidad real de proyección militar del régimen de Pyongyang. El armamento, presentado en el marco de una serie de ensayos y demostraciones de fuerza previas a cumbres diplomáticas de alto nivel en el continente asiático, renovó los interrogantes sobre los límites geográficos que alcanzaría un lanzamiento de estas características y el impacto directo que tendría sobre el equilibrio de seguridad en distintos puntos del planeta.
El despliegue del sistema armamentístico coincidió con disparos de prueba de menor alcance hacia el Mar de Japón y formó parte de una estrategia deliberada para condicionar el escenario diplomático regional frente a Estados Unidos y Corea del Sur. Mientras los analistas internacionales evalúan la precisión técnica de la nueva tecnología, la atención se desplazó hacia las proyecciones cartográficas que intentan determinar qué regiones quedarían expuestas y cuáles conservarían un margen de distancia prudencial.
El mapa de alcance y la situación en el Cono Sur
Al trazar las trayectorias posibles desde la península coreana contemplando un radio estimado en 15.000 kilómetros, los cálculos preliminares indican que buena parte de América del Sur presenta realidades diversas según la ubicación latitudinal. Mientras que países situados en el norte sudamericano como Colombia o Venezuela se aproximan al límite exterior de la proyección, el Cono Sur mantiene una distancia considerable que lo aleja de esa franja de riesgo.
Especialistas en la materia señalaron que la ubicación geográfica de Argentina respecto de Pyongyang representa una de las mayores separaciones posibles sobre la superficie terrestre, al encontrarse muy cerca de la antípoda. Esta condición estructural determina que el territorio argentino, al igual que Chile, Perú y gran parte de Brasil, quede fuera del radio calculado para el misil terrestre exhibido, a diferencia de lo que ocurre con zonas densamente pobladas del hemisferio norte.
No obstante, los expertos advierten que las estimaciones sobre el alcance técnico todavía están sujetas a verificación y que la capacidad de desplazamiento de los lanzadores o el posible uso de plataformas navales submarinas alteran de manera dinámica cualquier pronóstico cerrado sobre el mapa global de riesgos.




