La administración bonaerense formalizó este martes la designación de Gabriel Felizia al frente de la Unidad de Coordinación Bahía Bristol, el organismo encargado de administrar y ordenar el complejo turístico más emblemático de Mar del Plata, que abarca la zona de la rambla, el casino y el tradicional hotel. La medida, plasmada en la Resolución 484/26 publicada en el Boletín Oficial, consolida el desembarco de una figura de peso político y técnico en un distrito gobernado por Juntos por el Porvenir, lo que anticipa un nuevo capítulo de fricciones institucionales entre la gobernación y el municipio costero.
Felizia cuenta con una trayectoria consolidada en la administración pública y en la industria pesquera regional, habiendo presidido el Consorcio Portuario Regional hasta diciembre de 2024. Su vinculación con la gestión provincial se mantuvo activa tras dejar ese puesto, integrando la comisión asesora encargada de impulsar el proyecto del Canal Magdalena. Al asumir su nueva responsabilidad, el flamante director ejecutivo agradeció la confianza del gobernador Axel Kicillof y del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, además de destacar el respaldo de dirigentes locales alineados con el espacio Movimiento Derecho al Futuro. Su nombramiento busca dotar de dinamismo a un área clave para el turismo, aunque el trasfondo político adquiere un relieve inocultable.
Un organismo sin anclaje municipal y con cruces en agenda
El punto más sensible de la creación y puesta en marcha de esta unidad radica en la ausencia de representantes del gobierno municipal en su organigrama. Desde la gobernación justifican la medida argumentando falta de respuestas y canales de diálogo fluidos por parte de la administración local. Este cortocircuito se vio reflejado en declaraciones públicas de funcionarios provinciales que señalaron la falta de interlocutores válidos en momentos críticos para el distrito, mientras que desde el entorno del intendente se retrucó con cuestionamientos a la intromisión provincial en asuntos de órbita comunitaria.
"El único camino posible es trabajar con todos los sectores, sin exclusiones, para que este sitio histórico cobre vida y tenga la proyección que nuestra ciudad se merece", expresó Felizia tras confirmarse su arribo al cargo, intentando bajar el tono a la controversia institucional.
El escenario político marplatense atraviesa un momento de alta sensibilidad, marcado por discusiones en torno al desempleo, la seguridad urbana y el reacomodamiento de las fuerzas partidarias de cara a los próximos ciclos electorales. La vuelta formal de Guillermo Montenegro a la conducción directa del distrito tras su paso por el ámbito legislativo buscó ordenar la tropa propia frente a los embates de la oposición y las críticas recurrentes desde La Plata. En este tablero complejo, la Bahía Bristol se transforma no solo en un desafío de puesta en valor urbanístico e histórico, sino en una trinchera donde se dirimen cuotas de poder y legitimidad de gestión de cara al futuro político de la costa atlántica.




