La llegada del papa León XIV al país expuso una nueva fisura institucional entre la administración de la provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional. Tras la masiva peregrinación a Luján, que funcionó como un anticipo operativo de lo que se avecina, los funcionarios bonaerenses salieron a cuestionar con dureza el esquema de días no laborables decretado por la gestión de Javier Milei. El eje del reclamo se centra en la falta de uniformidad en los asuetos, una situación que, según advierten desde La Plata, generará graves inconvenientes logísticos en el conurbano y en el flujo diario hacia la capital del país.
El ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso, puso el foco en las dificultades que sufrirán los ciudadanos que cruzan cotidianamente los límites distritales por motivos laborales. Según las estimaciones oficiales, más de un millón de personas se desplazan a diario desde los partidos bonaerenses hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un engranaje que se verá severamente alterado ante la disparidad de criterios normativos implementados por la Casa Rosada para los días que durará la gira papal.
"Ojalá que el presidente reciba a nuestro gobernador porque hay que poder coordinar cosas, por ejemplo, esta locura de que no haya feriado cuando viene el Papa", expresó el ministro Alonso durante su habitual conferencia de prensa semanal.
De acuerdo con el decreto presidencial que fijó el cronograma, el lunes 9 de noviembre será feriado nacional coincidiendo con el arribo del Sumo Pontífice y su visita al partido de Almirante Brown y a la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la tensión escaló respecto al miércoles 11, jornada en la que está prevista la misa central en la Basílica de Luján. Ese día fue declarado feriado exclusivamente en el territorio bonaerense, lo que desató el reclamo del Ejecutivo provincial para que la medida se extienda a todo el territorio nacional o al menos al distrito porteño.
Un operativo sin precedentes y antecedentes de tensión
La disputa política por el calendario de feriados no es un hecho aislado, sino que se enmarca en la tensa relación que mantienen la Provincia y la Nación desde el inicio de la actual gestión libertaria. La logística para recibir al sucesor de Francisco requiere de una coordinación fina entre fuerzas federales y provinciales, un escenario que se vio ensayado durante el operativo de seguridad montado para la reciente caminata a Luján. Aquella movilización reunió a millones de personas a lo largo de más de un día y medio de marcha, requiriendo el despliegue de miles de efectivos policiales y derivaciones sanitarias mínimas que el gobierno bonaerense calificó como una demostración de organización y convivencia social.
La agenda del Sumo Pontífice contemplará visitas de alto impacto institucional y social, comenzando por el Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole, continuando con actividades en Córdoba y culminando en el complejo penitenciario federal de Luján antes de su partida hacia Perú. Ante este despliegue, la administración bonaerense insiste en que la falta de un feriado unificado dificultará la participación ciudadana y obstaculizará los desplazamientos masivos previstos para las misas públicas, dejando abierta una negociación política que continuará en las próximas semanas hasta la llegada de la máxima autoridad de la Iglesia Católica.




