El sueño del ascenso a la Primera Nacional sufrió un freno inesperado en tierras rionegrinas, donde Alvarado resistió casi todo el partido en condiciones sumamente adversas pero terminó cediendo en los instantes finales. En el primer cruce de la instancia semifinal del Torneo Federal A, el equipo marplatense cayó por 1-0 frente a Cipolletti en el estadio La Visera de Cemento, un escenario que siempre plantea exigencias máximas para los visitantes y que esta vez no fue la excepción. La derrota deja al Torito con la obligación imperiosa de ganar el próximo domingo ante su gente para mantener viva la ilusión de avanzar a la gran final.

El desarrollo del encuentro estuvo marcado desde temprano por la pierna fuerte y las decisiones arbitrales que alteraron los planes iniciales de ambos cuerpos técnicos. Transcurría la primera mitad cuando una fuerte infracción de Federico Acevedo sobre Facundo Centurión desató un tumulto que derivó en las primeras tarjetas rojas de la tarde. El defensor local dejó a su equipo con diez hombres, pero la sanción también alcanzó al zaguero de Alvarado, quien debió retirarse en camilla. La tensión escaló rápidamente y pocos minutos después el director técnico visitante, Pablo Martel, también fue expulsado, lo que obligó al conjunto marplatense a reestructurarse desde el banco de suplentes en medio de un clima hostil.

Resistencia extrema y un desenlace fatal

Con superioridad numérica durante largos pasajes, Cipolletti asumió el protagonismo e inclinó la cancha en busca de la ventaja, chocando de manera sistemática contra la seguridad del arquero Emanuel Bilbao. El guardameta se convirtió en la gran figura de la tarde al sostener el cero en su arco mediante intervenciones providenciales que ahogaron el grito local. A pesar de las variantes introducidas en el complemento para equilibrar las acciones, la falta de aire y el desgaste físico comenzaron a pasar factura en la estructura defensiva del equipo conducido tácticamente desde la platea.

El quiebre definitivo del marcador llegó en la recta final del cotejo, cuando la paciencia del dueño de casa encontró su premio ante un rival diezmado numéricamente. Una expulsión por doble amarilla tras una reacción innecesaria dejó a los marplatenses con nueve futbolistas en el campo de juego, una desventaja numérica que resultó lapidaria. Apenas instantes después de esa incidencia, una pérdida de pelota en las inmediaciones del área grande permitió un centro preciso que Cristian González conectó de cabeza para vencer la resistencia de Bilbao. El tanto desató la locura en las tribunas rionegrinas y decretó cifras definitivas para un encuentro que dejó secuelas físicas y anímicas.

La serie quedó completamente abierta de cara a la revancha que se disputará el próximo fin de semana en el estadio José María Minella, donde el conjunto marplatense estará obligado a mostrar su mejor versión futbolística para dar vuelta la historia. La necesidad de ganar por diferencia de gol empujará al equipo a asumir riesgos desde el primer minuto frente a su parcialidad. En la otra llave de la categoría, la paridad mostrada por Olimpo de Bahía Blanca y San Martín de Formosa tras igualar uno a uno refleja la extrema complejidad de esta instancia decisiva hacia el tan ansiado salto de categoría.