El dolor y la exigencia de respuestas se convirtieron en el eje central de los días posteriores a la tragedia que sacudió a la región, luego de que una de las hermanas del adolescente de 15 años fallecido al ser embestido por un colectivo de la Línea Este rompiera el silencio a través de las redes sociales. En un extenso y desgarrador mensaje, la joven reconstruyó los momentos previos al impacto, confirmó que fue testigo directa de la secuencia y apuntó tanto contra la responsabilidad del chofer como contra la demora en la asistencia médica inicial que recibió el menor en la vía pública.
La tragedia vial, que reabrió el debate en torno a la seguridad en el transporte público urbano y la velocidad de circulación de las unidades en zonas neurálgicas del partido de La Plata, generó una profunda conmoción social. La familia del adolescente sostiene que la pérdida pudo haberse evitado y cuestiona con dureza los protocolos de actuación tras el impacto, un escenario que se repite de manera sistemática en cada accidente fatal que involucra a vehículos de gran porte en las calles platenses, donde las esquinas peligrosas y la falta de controles rigurosos suelen estar en el centro de los reclamos vecinales históricos.
El dolor en primera persona y los cuestionamientos a la Justicia
Según el relato plasmado por la joven, el fatídico desenlace estuvo precedido por un fugaz encuentro cotidiano en una esquina, donde su hermano le dedicó una sonrisa antes de cruzar la calzada. Segundos más tarde, al advertir el ruido y la conmoción, corrió hacia el lugar del hecho para encontrarse con la escena en la que debió sostener a su hermano en brazos mientras aguardaba la llegada de la ambulancia. De acuerdo con su testimonio, los profesionales de la salud arribaron al lugar recién después de más de veinte minutos de espera, un lapso que incrementó la desesperación de los allegados presentes en la escena del siniestro.
El malestar de la familia también se focalizó en el accionar del conductor del colectivo y en las determinaciones adoptadas por la justicia en las primeras horas posteriores al hecho. Desde el entorno del adolescente señalaron que el chofer no se acercó a verificar el estado de la víctima tras el impacto y recriminaron que haya recuperado la libertad pocas horas después del suceso, una medida procesal que genera indignación entre los familiares y amigos que impulsan marchas y pedidos públicos de esclarecimiento. Con la consigna de evitar que el caso quede impune, los allegados insisten en visibilizar el caso para que la muerte del menor no constituya un episodio más en las estadísticas de siniestralidad vial que afectan cotidianamente a la capital bonaerense.




